El yacimiento

El yacimiento del castro de Castrolandín, situado a aproximadamente 1 km del centro de Cuntis, pertenece a finales de la Edad del Hierro.

Castrolandín es un castro mediano, habitado en el momento final de la cultura celta por aproximadamente 100 personas. Por lo que sabemos, fue levantado en los inicios del siglo II antes de Cristo y abandonado a finales del sigo I después de Cristo, para no volver a ser ocupado nunca más. Para entonces, en lo que hoy es la villa de Cuntis, ya se desarrollaba un asentamiento romano al lado de sus aguas termales.

Las defensas del poblado eran un profundo foso y unas elevadas murallas, de las que aún se conservan restos bajo la superficie. Para construirlas levantaron un parapeto  alrededor del poblado aprovechando la tierra que resultó de excavar el foso. El parapeto se sostenía en unos muros de contención. Posteriormente, en la cumbre del parapeto, construyeron una pequeña muralla de piedra. En su tiempo, aquí el conjunto de las defensas podría alcanzar los 5 metros de altura

 

Los pobladores de Castrolandín trabajaron para levantar estas defensas, pero no es fácil encontrar una explicación para tanto trabajo. Una comunidad como la que viviría aquí estaría en su mayoría compuesta por agricultores. Un pequeño número de guerrilleros dentro de cada comunidad sería suficiente para generar un clima de inseguridad. Por otro lado sabemos que los enfrentamientos no eran a gran escala, pues no encontramos poblados destruídos violentamente en una cantidad apreciable. La amenaza de robos u otros actos violentos puntuales puede ser suficiente para construir estructuras así. Las defensas también serían una expresión de poder del poblado. Tendrían un valor de ostentación y de persuasión hacia el exterior. Y, por qué no, en una sociedad controlada en cierta medida por una élite guerrera, las murallas podrían ser también un modo de cerrar el poblado sobre si mismo, de controlar sus propios pobladores, como hicieron también, siglo más tarde, las murallas de las ciudades medievales.

El aspecto actual de los restos en todo el yacimiento es producto del trabajo de consolidación. Las construcciones fueron reforzadas y a veces recrecidas, sin hacer reconstrucciones imaginativas, para protegerlas mejor. Originalmente los muros fueron construidos con una argamasa de arcilla. En la consolidación fue usada una masa de cal, más sólida, que no daña las piedras, y puede ser retirada con facilidad. El punto desde el cual las estructuras fueron reconstruídas se señala con una línea de cal más oscura.. 

 

Durante las excavaciones en el poblado, que empezaron en 2004, se han documentado los restos de 18 construcciones diferentes. De ellas, hoy se pueden contemplar 10; aquellas que pudimos conservar y explicar mejor. Hay tres sectores de excavación abiertos.

El primero de ellos se extiende sobre la piedra que centra el poblado; allí tenemos un conjunto de vivienda de pequeñas dimensiones y forma circular y ovalada. En esa parte del poblado se encuenta su entrada original.

El segundo sector se encuentra en la zona llana del castro. Aquí todo es diferente: las construcciones son más grandes, y su forma más variada.

El tercer sector de excavación se encuentra en las murallas.

Puedes encontrar mucha más información sobre el yacimiento en la revista TAPA publicada por el Instituto de Estudos Galegos Padre Sarmiento, coordinada por Xurxo M. Ayán Vila. Se puede descargar de manera gratuíta en el siguiente enlace: https://digital.csic.es/bitstream/10261/6164/1/TAPA29.pdf